Entrevista a Raw Corp.
Ariel Soza- La insolente banda sonora de una película incompleta
Revisión: Mayer Hawthorne en Chile,
Entre el post trauma de la resaca de año nuevo y el frenetismo por escapar pronto de Santiago, se presentó por primera vez en chile Mayer Hawthorne, el crooner predilecto hoy por hoy de la costa oeste -y por rebalse, del mundo- con la intención de mostrar “A Strange Arrangement”, su muy buen disco del 2009, defendido por el sello Stones Throw, junto a un puñado de nuevas compocisiones. Altas expectativas y una noche fresca se juntaron para la ocasión. Todo en virtud del recién nacido verano. Nada más apto.
El público que llegó al Teatro La Cúpula pudo ocupar, con suerte, algo más de un tercio su capacidad. Aun así, se logró habitar dignamente el centro del recinto y la cosa terminó cumpliendo la verdadera promesa planteada por el artista: hacer una fiesta simplemente para celebrar lo linda que es la vida. Baladas soul, trompetas sampleadas desde el Mac, olor a una antigua frescura y la banda The County (músicos con un alto kilometraje y entendimiento de la música negra) hicieron mover y gritar a chicas y chicos por igual desde las primeros acordes, sin demora; single tras single, mostrando todas aquellas geniales canciones que le han permitido vivir de festival en festival, enseñando esa sedosa forma de entender la melodía que aprendió en Detroit, tierra de uno del los más finos souls existentes.
En suma, aunque la mayoría daba atisbos de no saber a quién demonios habían venido a ver, de alegría y elegancia parecían entender todos, finalizando el espectáculo después de un único bis, sembrando sólo caras alegres y buenos comentarios entre los que abandonamos la incipiente fiesta que se montaba. Lo preciso para florear su gran capacidad como arreglista e intérprete, y demostrar que no es llegar y revisitar las cosas a diestra y siniestra. Como para repetirse el plato en el futuro, a propósito de su inminente y bullado nuevo trabajo
Extravaganza Octubre - Nebs Pereira
Nebs Pereira forma parte de la escuela antigua del graffiti, de la que pintaba con latas Fama y se contentaba con un buen spot. De aquello, varios lustros atrás, hasta ahora, la visión del artista ha madurado al punto de poder desdoblarse y diseccionar su propio trabajo y el de la escena del arte local. La escuela de la calle sella a fuego la mano de este Santiaguino que ha recorrido el mundo mostrando su trabajo. Carga a cuestas varias exposiciones en nuestro país y Europa, pero la esencia del ejercicio pictórico sigue estando -para el- en el compartir frente a un muro, enseñando y aprendiendo a la vez, estableciendo relaciones de confianza y dialogando con el entorno. Nebs, como muchos otros artistas, entabla todos los días una nueva lucha por doblarle la mano a la mercadotecnia y subsistir del trabajo artístico, desde la vereda del autodidactismo y la repulsión por las políticas estéticas oficiales. Su imaginario lo confirma. Imágenes icónicas, híbridos entre lo mundano y lo divino, al lado de acidas intervenciones en los espacios de uso público, que denotan lo olvidadiza que es la sociedad con su historia. Todo tamizado por el ojo de quien ha estado en la azotea de un edificio, mirando Santiago, después de haber pintado un flop, sintiendo que el mundo se encuentra a sus pies.
http://nebspereira.blogspot.
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Dj Dacel y su Sol de Octubre

Las cartas del juego son siempre las mismas. Lo que trascendente y marca la diferencia es la manera de jugar con ellas. Sol de Octubre es el as de Dj Dacel. habrá que ver como viene la mano.
Es día de lavar ropa en el departamento que Daniel Celso comparte con dos amigos más. Borbotones de poleras, pantalones e indumentarias varias inundan el piso, toda una postal del típico estilo de vida del soltero. Igual cantidad de vinilos encontraríamos después en el dormitorio de nuestro anfitrión. Edificios de belleza prensada, la misma cera que, al correr de los años, terminaría siendo la materia prima de todo bombo, caja, melodía y sazón de lo que prontamente verá la luz en Sol de Octubre, el primer trabajo, después de años rulando en torno a la música, que Dj Dacel ha fabricado como Beatmaker.
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Asi como la acumulación de discos forja ese sabor distintivo de lo que pronto escucharemos de Dacel, el cúmulo de relatos personales denotan quizás el aspecto mas perecedero de este debut, se trata de la historia de uno de los dj más importantes de nuestra escena Hip Hop, la que se exhibe en esta pronta entrega.
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El relato comienza en la Legua, entre pastizales, detrás del rumbo de algún volantín errante, bajo el crisol del barrio y la familia. “Hace un par años, cuando ya llevaba un tiempo en esto del rap, me propuse hacer un disco yo solo, y me puse como fecha tope el 2010, por decir alguna cosa, como cuando uno dice que va a hacer algo más adelante y le pone una fecha ficticia. De esto hace 4 años o más. El problema fue que el 2010 llegó, y me di cuenta que nada, o muy poco de lo que había hecho tenia la calidad necesaria para ser parte del proyecto. Claro que el carrete y el camino recorrido fue la verdadera lección, puesto que al cabo de un par de meses, fui capaz de elaborar un par de canciones e ideas que me dejaron satisfecho. Me tomó 4 años darme cuenta que puedo hacer un disco en 6 meses. Y como es mi primer disco solo, obviamente tiene que ver con todo lo que yo soy hacia atrás”, comenta.
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“Yo partí en el rap bien chico, como a los 12 o 13años. Lo típico, un amigo, los cassetes y la libertad de compartir. Rapeabamos sobre la pista que fuera, en el colegio y en el barrio. Mi mejor amigo de aquel tiempo tenía un tocadiscos en su casa, de esos que se montan arriba de los equipos viejos. Aquella maquina era increíble, yo quería hacer lo mismo que hacia Dj Q en Juice, la película de 2pac. Encontraba que era sensacional hacer sonidos rayando vinilos. Claro, yo tenía ya el instinto musical, vengo tocando batería desde los 5 años gracias a un primo y la influencia de mi hermano mayor. Alucinaba con Rush, quería ser Neil Peart, me encantaba lo imponente de la batería”.
“En eso me movia, entre los volantines y el rap. Hasta que un día fuimos a una tocata en Los Morros, por allá por el año 97. En ella vimos tocar a la Anita, a los Tiro, al Hennyo de Acero, y me dí cuenta que la única forma de brillar con esto era saliendo del barrio. Habia que mostrarse como fuera. Comenzamos a ir al Bio-Bio, allá formamos una crew, el Bio Piño. Llegaban raperos de todo Santiago a intercambiar cassettes, era impresionante, teníamos nuestra propia internet. Me hice de toneladas de nuevas canciones por aquel entonces. Luego volvíamos al barrio a tirar pinta con la música nueva. Entre esos intercambios siempre se hablaba de Mapocho. No teníamos idea que cosa era Mapocho, pero todos decían que era lo máximo. Finalmente fuimos un dia Mapocho, y fue para mí, una nueva epifanía. Los grafiteros vendiendo sus válvulas, círculos de freestyle alucinantes donde estaban todos los locos que sonaban en las tocatas. Entre tanta gente no era tan dificil hacerse de amigos. Existía cierta aura de respeto. Recuerdo haberles dicho a los FDA que yo quería ser su Dj, pero que tenían que esperarme porque no tenía torna. Trabajé y me compré mis primeros platos. Se los compré al Dj Scuad. Y de la nada, sin saber mucho, me vi inmerso en un grupo de verdad, con tocatas bien seguidas y un trabajo que la gente valoraba.
Luego vinieron las fiestas, recuerdo haber estado mezclando una noche, y al cabo de mi set se me acerca un tipo de la ZNC, un piño gigante de la zona norte de Santiago. Habia enganchado mucho con mi presentación, y quería que fuera a todas las fiestas que el producía. Y de ahí nunca más paré”, nos cuenta.
Revisar la historia personal de Dacel es descubrir la verdadera naturaleza de Sol de Octubre, tanto por las condiciones que fomentaron su manufactura como por las influencias que forman parte del trabajo. “Si hay un concepto que englobe este disco es la versatilidad. Puedes encontrarte con cosas bien estrictas, Hip Hop de corte más duro, cosas más enfocadas en la pista de baile, que al fin y al cabo es lo que responde a mi labor de Dj, y también intentos más experimentales, más calmos. Me he dado cuenta que al fin y al cabo los elementos que conforman el rap son casi siempre los mismos, lo interesante es la manera en que tú juegas con ello, como mueves tus piezas, como armas tu propio esquema. Yo compartí departamento un tiempo con Geoslide. De él aprendí que mezclar música también es crearla, y que la diferencia entre pasar discos y armar líneas de sonido es bastante estrecha. De ahí me picó el bicho de hacer mis propias pistas. Además estaba lo de Beatminds, que ha sido como mi caballo de batalla todo este tiempo. Aparte de mi pronto disco, es el proyecto más personal en el que me he embarcado. Siempre encontré que la labor del beatmaker se veía solapada por el carácter del mc, y por la oportunidad que te brinda el micrófono de construir un discurso. Mi intención era dar espacio a la gente que hacia música para exponer su trabajo y que la gente estuviera al tanto y respetara este ejercicio. La empresa resultó todo un éxito, pero era algo extraño que el hombre detrás del único encuentro de beatmakers de Chile no hiciera beats. Eso también resulto una gran motivación para apurar el tranco del nuevo disco. ”
De lo vivido y lo contado, de Jotadroh y de Anita Tijoux, de sus amistades y amores, de Geoslide, de Faruk, de Mapocho, de lo versátil, de las veces que estuvo a punto de abandonarlo todo. De la savia nueva, de la familia. De FDA, de Córdova, del fragor de la pubertad y de los volantines que todavía sigue encumbrando. De todo un poco tiene Sol de Octubre.
Elefante Mecánico prepara nuevo álbum.
Los nuevos formatos de distribución. La apertura a otro público. Los negocios en Japón. Geoslide. La constante búsqueda espiritual. De eso y mucho más habla Génesis, lo que viene de Elefante Mecánico.
Sábado, media tarde. El frio de Santiago hace mella, y dan ganas de quedarse en casa disfrutando una humeante taza de té. Pero el deber es excitante. La casa de Juan Pablo Lagos (Ser.25 para los creyentes), en Estación Central servirá de refugio para dar rienda suelta a la tertulia. Después de un accidentado viaje llegamos al lugar convenido. En la pieza de Juan nos espera Dj Antioch (Daniel Miranda) junto a su novia. Bame (Pedro Gajardo), el elefante faltante, se encuentra saldando compromisos de casa. Pero la magia del Skype nos permite completar la triada. Una buena estufa, Coca cola y galletas solazan la previa. Pregunto si se puede fumar, “cigarrillos no, cualquier otra cosa bienvenido sea”, contestan con relajo. Un par de sonrisas al viento y le damos al play.
Hace poco más de dos años vimos aterrizar el debut de esta banda en formato larga duración. “Memorias de un Elefante” fue el nombre de la creatura, disco que les permitió adquirir una impostura infrecuente dentro del rap oriundo. Cargado de un sonido celeste, emocional, desinhibido y lúdico, fue bien absorbido por la crítica. Vinieron luego tiempos de ajustes y replanteamientos, por cosas de la vida los caminos de algunos miembros se bifurcaron, avatares económicos y personales hicieron mermar el ímpetu creativo presente en un principio. Comenta Antioch. “Hubo un tiempo después de salido el disco, en que con suerte nos llamábamos. Cada uno de nosotros estaba tratando de ganarse la vida como fuere. Pedro estaba ad portas de ser padre, Juan se encontraba buscando pega y yo tuve que congelar porque no tenía cómo pagar la universidad. Sabíamos que contábamos con un buen trabajo musical, la gente nos lo hacía saber, nos sentíamos seguros de lo que queríamos lograr, pero la música te da y te quita, y la vez que tratamos de abandonarlo todo para dedicarnos por completo a la producción de nuestro show, con suerte nos alcanzaba para movernos, y de moverse y carretear no se vive. Claro está. Luego las cosas se asentaron y todo coincidió. Yo me cambié de universidad, Jota encontró trabajo y Pedro tuvo su hijo”. Teniendo la vida cubierta era hora de dedicarse de lleno a la música.
Problemas con internet entrecortan la emoción de Pedro al mostrarnos sus orgullosas conexiones con Japón. Fruto de la fortuna y de la globalidad, pudieron hacer volar su anterior trabajo hasta tierras niponas, sellando un par de colaboraciones Con OnePeace records, Huge Soul, y la más reciente, el encargo de un remix para la BSO de La Ciudad Andante, trabajo de los afamados Estudios Ghibli. “Sabemos que la vara quedo alta. Por lo mismo nos hemos tomado el tiempo suficiente para poder pensar hacia donde queríamos dirigir el nuevo disco. Con Memorias de un Elefante todo fue muy rápido, no teníamos un norte, solo queríamos hacer buenas canciones y listo. Ahora hemos puesto toda la energía posible en la elaboración de un show más denso, queremos construir una formula única, nunca antes vista en Chile, donde la visualidad tendrá un rol substancial. Para nosotros eso resulta tan importante como las canciones mismas. Hacer de Elefante Mecánico una experiencia íntegra”, nos cuenta Bame.
Seguimos charlando. Al rato sueltan la primera sorpresa que trae Génesis. “Este disco está pensado solo para ser distribuido en formato digital, siempre gratuito. Un día nos juntamos a conversar sobre aquello. Yo nunca lo había visto de esa manera, igual quería tener un disco en mis manos, pero Pedro y Daniel lograron convencerme de lo contrario. Un CD es lindo pero caro, y a menos que suceda un milagro discográfico (risas), internet será la única forma de obtenerlo. Es lo más accesible. Asumimos que siempre hemos querido tratar de llegar a la mayor cantidad de gente posible, desbordar al público del hip hop es una consecuencia de nuestro gustos, de lo que escuchamos. Es lo que nos motiva a entregar amor y respeto de esta manera en particular”, dice Ser.25. “Pero siempre será música hecha por raperos. Lo nuestro está a medio paso entre Kanye West y Flying Lotus”, complementa Antioch. “Claro que sí. De la mixtura nace Elefante”, continúa Ser. “Tendremos a todo el espectro de gente que nos escucha bien atendido, les iremos entregando canciones a modo de singles, agrupados por como suenan, algunos serán mas espaciales- con un gusto mas electro-, otros mas Boombap. Solo falta afinar algunas cosas, pero lo grueso ya está, y si todo marcha bien, a mediados de primavera escucharán el primer paquetito”.
Ineludible era no hablar en algún momento de Geoslide. De forma indirecta su muerte influyó en la ralentización del trabajo, y de los ánimos. “Fue un golpe duro, el Slide era buena parte de nuestro sonido, siempre iba por delante nuestro. Tenía una forma endiablada de trabajar, era un tipo poco productivo pero mega talentoso. Costaba seguirle el tranco. Eso en cuanto a pega. Pero por sobre eso estaba nuestra amistad, y la pérdida de un amigo siempre es un golpe rudo. Se fue porque tenía que irse no más. Su música seguirá con nosotros, como influencia permanente. Era inevitable no ocupar algo de él en Génesis, así que no lo dudamos y recurrimos a su herencia para rescatar algún beat inédito y darle luz en el nuevo material. Es nuestro homenaje al mejor”, intercalan frases Ser.25 y Antioch.
Nos despedimos de Pedro y después de un espontaneo silencio, ya al final de nuestra visita, empieza a sonar el beat. “La fórmula es bastante parecida”, afirman. “Tal vez un poco más simple, Frooty Loops, algunos teclados y pa' delante. Nos cabeceamos en el concepto, cuando surge una idea le damos hasta concordar la intención. Cuando eso sucede todo después se va por un hilo. Siempre perseguimos entregar lo mejor posible, nunca se sabe cómo la gente va a reaccionar, por lo mismo tu escudo debe ser tu propia tranquilidad, si haces lo que amas-con amor- las cosas tienden a salir bien. Nada ni nadie nos apura, estamos contentos de poder hacer lo que queremos y esperamos que la gente valore aquello”. Nosotros también esperamos lo mismo.
CONTRACCIÓN
Vengo de un choro pobre,
que acusa el paso del tiempo a través de la postración
y la pena.
Como una pasa.
fea y sin carne
aguantando los embates del falo de mi padre
y ella ahí, toda triste y desganada
apretando de cuando en vez,
como si las espasmos de la memoria
hicieran más pronta la muerte.
planeta rock 2010
LA FAMILIA REUNIDA.
El último domingo del pasado mes de Enero, a eso de la una de la tarde, y bajo un sol apocalíptico, mas de seis mil personas se dieron cita en la plaza de abastos de la comuna de la Florida para oficiar una festival que, en tan solo tres ediciones, se ha erigido como el evento de rap nacional más importante del año. Fue la gema que coronó 4 días de actividades en torno a la cultura rap. Pintura, foros y talleres alrededor de una persuasiva consigna: el quinto elemento es el conocimiento, haciendo alusión a las cuatro ramas del Hip Hop (mc´s, dj´s, bboys y graffiti) y el rol propio de estas en la sociedad. De manera casi espontanea, jóvenes de diversas regiones de nuestro país, y uno grupo no menor de forasteros, hicieron caso al llamado de los organizadores a establecer un hito sin parangón en nuestra historia musical reciente.
Desde el underground más purista hasta sendos hits radiales sonaron en directo aquel día. Gente como Bubaseta, Dekiltros, Guerrillerokulto, Salvaje Decibel, Ana Tijoux, Ley 20 mil, Aerstame, Lechero Mon, Mentewo, Teoritáctica, Rebel Díaz, entre otros, obviaron los problemas logísticos, el mal sonido, e hicieron mover el cuello a todas las almas presentes, quienes emocionados corearon, saltaron, alzaron sus manos y volcaron toda su energía hasta que el sol ya no dio más y se fundió por sobre el horizonte del gran Santiago. ¿Problemas?, los menos. La cercanía con el estadio monumental y la vuelta a casa del mutante colocolino provocó uno que otro beef. Ni siquiera el deficiente sonidista hizo amainar las ganas de pasarlo bien, a pesar de que por largo rato más de la mitad de los presentes se quedaron sin escuchar en pleno el desarrollo del show a causa de la pobre amplificación. Eso sí, nada que un buen y desenfrenado Freestyle no solucionara.
Daniel Johnston
Erigieron una estatua en torno a su
pasión
Lo llenaron de flores y afeites.
De colores,
le adornaron el pelo con guirnaldas
y piedras
de colores
todas ellas orgullosas más que la otra
de su postura.
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Asignaron un delegado de bienestar
que le brindaba cobijo y drogas.
Papeles viejos y nuevos se
congregaban sobre su cama.
El juntaba perros, gatos y ratones
a ver si estos entendían,
los baladros secretos
que escurrían
por aquel dintel
de metal
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Drogas,
Drogas duras
Drogas blandas
Drogas laxas.
No cabía ya en su pecho
y el pueblo lo notaba
tiritaba como San Juan de la Cruz.,
al eco de cada embate,
de los dedos, sobre aquel animal
de madera.
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Por fin es el tiempo
de lucrar
con nuestras locuras.
Querido amigo.
SEIS HAIKUS
Hervideros de gorriones rojos
Sobre el techo
Anidan la catástrofe venidera.
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ふたつ
El cielo sucio como niño
Tiene miedo
Del rugido del collado.
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みっつ
Ayuno de primavera
La cena envenenada
Por el fuego de la piedra
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よっつ/よん
El árbol de copa blanca
Arde y humea.
La mansión de las termitas
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いつつ
Copos de ceniza vi.
Retorno a la morada
tras la muerte irrespirable.
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むっつ
壱 弐 参 肆 伍 陸 漆 捌 玖 拾 廿
打率三割八分九厘,
SALVE REINA MIA
Madre del mundo, monte frondoso
Cepa dorada,
fuente de luz
guía mi mano con la que tejo esta urdiembre
se tu la punta de lanza de mi muerte luminosa.
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Alcanzadas sean las cimas del conocimiento
para gloria suprema de nuestras miserias.
Nuestra es la podrida memoria,
Y ningún hombre es digno
de verte a la cara.
Más no hay vejamen
Hecho a medida del vejado,
como no hay algún tejado
que resista la nieve eterna.
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De los locos
y putrefactos
es el reino de los cielos.
De las putas y los cerdos
de los yonkis y los ciegos.
Más no del hombre justo y nuevo,
aquel es carne de cañón para el oprobio
y arderá como la astilla o la viruta echada al fuego.
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Hipocondríacos e hipocondríacas,
atención a este canto nuevo:
La fe reposa en las cloacas
que van a dar a los esteros.
Ahí tu mierda con mi mierda
danzan libres en un ruedo,
ya la vista sempiterna
Sabrá ver en esto el cielo.
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Habrá sellos que romper.
Penitentes e inmorales acechando tras tu velo
más tú no me falles
mamita luminosa.
Yo no soy de los que construyen castillos en el aire
Mi saliva es verdadera,
y mis dedos no se cansan de tocar el instrumento.
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Encriptado en una letra,
una palabra,
un verso
el latido que retumba como el agua contra el viento,
se me hace tan cercano, tan caliente,
como un feto.
Yo me acuerdo de tu vientre luminoso
y me consuelo.
Del dolor que me producen esta manga de incestarios
maricones lametrastos
amadores del dinero.
yo no miento mami linda, yo no cuento mi tormento.
No he robado,
no he comido la comida del infierno.
No he pensado en la matrona substanciosa de mis sueños.
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Allá ellos, los del centro del tornado,
los demócratas altruistas, populares y valientes.
Yo y mi cobardía anónima sabremos encontrarnos contigo.
Pues si es del mundo aquel peso heroico,
del que vibra de dolor por la carne arrancada a jirones
tanto como goza
y eyacula
borbotones de embriaguez,
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Ante eso, madre fosforescente,
prefiero ser éter,
presente en mi ausencia
abandonado a la suerte del cosmos.
Los planetas de tu rosario.
EL COMEGATO
Un viernes por la noche, hace muchos meses atrás, fui a visitar a unos locos que me encargaron un mural. Los locos eran los cocaine dealers (en adelante CD) mas respetados y temidos de aquella población. Querían el retrato de un amigo al cual le habían dejado la wata como colador. Era una noche movía, cualquier picao a choro tranzando en la calle. De pronto, todos se ponen a correr como Usain Bolt por el campeonato, menos yo, que no corro tanto, porque soy watón y lento de mente. Eran los pacos, y no una zapatilla cualquiera o un par de tortugas, era una ¡tremenda MICRO!, repleta de fuerzas especiales. Yo perfilo por la calle más cercana, temiendo por mi trasero indocumentado. De pronto un CD me grita; ¡Tony!, ¡escóndete en mi casa! Entro y veo, entre armas de diverso calibre, lo mas parecido a un drogamarket: cocaína, chicotas y marihuana como para tapar un elefante. Sentado en el living el Ariel, líder de los CD. Atrás, unos 12 soldados no mayores de 20 años, casi todos a wata pelá y con cortes de pelo atemorizantes. Los soldados estaban tremendamente duros, especialmente uno chico, al que le decían Chure. El Ariel los calmaba y les decía que se quedaran piola, que los pacos no podían entrar a la casa. En eso, la luz de un foco policial atraviesa la espesa penumbra de aquel living, apuntando directamente el torso mal tatuado del Chure. ¡Paco y la Conchetumare! dijo el Chure, y apuntó su nueve en dirección de aquella silueta asomada por la reja. Después de eso poco me acuerdo. Me escondí debajo de la mesa de centro junto con el Ariel, y por sobre nosotros, zumbaban balas a discreción. El fuego era mas persistente desde el lado flaite, en tanto los pacos solo tiraban balines de goma (por lo menos eso decía el Ariel, yo no caxo de balística). Entre la mansaca, el Ariel me pasa la foto del Comegato, uno de los chorizos con mas cartel en Puente Alto (claro, antes de que lo matara un familiar cercano por envidia) ---¡Pónele weno watón!, ¡te tiene que quedar de lolo, o sino ya sabís lo que te va a pasar!--- Bajo esa dulce arenga, y con un buen bacallo bajo el brazo, me fui a mi casa, después de 5 minutos de balas, dos talibanes heridos y un par de pacos con los calzones mojados. Volvimos con el Elías a pintar a la semana después. Los cabros chicos nos apolillaban con las latas, hasta que el Ariel nos tuvo que poner un soldado de punto fijo.
Dicen que no hay como la hospitalidad del pobre. Yo digo que no hay como la hospitalidad del traficante. Nos atendieron como reyes; comimos, bebimos, fumamos y esnifamos de lo lindo, y ya a eso de las 7 de la tarde estábamos como piojos. La cara del Comegato quedó del corte y los CD estaban tremendamente agradecidos. ¡Te quedo pulento el Miguelito, ahora quiero que me hagay un colocolo verdeamarilloyrojo! Pesqué la plata, enrolamos el enésimo pito y nos fuimos muy felices pa la casa. Nunca más he vuelto. Y del colocolo ni hablar, prefiero trabajar en un Callcenter.